La deuda pública se ha convertido en uno de los grandes temas económicos de nuestra época. Como muchas personas, durante mucho tiempo crecí con la idea de que el endeudamiento constituía una fuente inevitable de fragilidad y, en última instancia, de crisis. Sin embargo, es innegable que la explosión de la deuda pública mundial no ha modificado de forma significativa, hasta ahora, la percepción de los inversores respecto a la capacidad de los Estados para atender el servicio de su deuda y, algún día, reembolsar su principal. (…)